Una moneda por Celan
Si vas al Senavisita por mí el puente Mirabeauy arroja una monedapara el barquero.
Una moneda por Paul Celanque cavaba fosas en el aire,en su lengua cenizasdel Holocausto.
(En Bukovinahabía humo de violines ashkenazisy en la Selva Negrasilencios de Heidegger).
Pídele que en la otra orillalo deje Caronte en su patriade móviles dunasde palabras errantes.

.:: Parábola del viajero
He recorrido                       los estrechos del Bósforo,                       las cumbres perdidas                       de Agartha,                       las arenas solitarias                       del Gobi.
He descendidoa mil infiernos:                        abismo líquido                        de las Marianas,                        vórtice del Maëlstrom,                        entrañas del Erebus.
Ciudad del Sol,Arcadia, Mirabilia,la ínsula Baratariao la isla de Nemo:                            ninguna geografía,                            real o imaginaria                            me es ajena.
Sin embargo,lo juro,no meencuentro.

.:: El libro de los seres imaginarios                         El azar y el estío descubrieron su milagro en una biblioteca.De cubierta anónima,dormía el libro entre anchos volúmenes donde Teseo perseguía a su sombra-el Minotauro-y el dios del cielo, ubicuo,era el toro blanco y el cisne y una delgada lluvia de oro.
Habitaban sus páginas el Kraken abismal;el A Bao A Qu, que mide la pureza de los viajeros en una alta torre del Asiay los hombres de fuego soñados por Steinery el esquivo Unicornio y la Anfisbena.
No aró en el desierto esa colección de quimeras.Instalada en mi memoria,necesaria y sólida como un arquetipo,desde la infancia recorrió los senderos nocturnos de mis sueños y me llevó a ese otro milagro más vasto que aún me acompaña:su presencia, Borges.
.:: Pequeño Príncipe
En Francia Leon Werthtiene hambre y frío y el poema es una caja con tres agujeros (invéntalo como quieras).
Por eso, aviador,dibújame un cordero no la tumba de agua que no contiene tu cuerpo.
De Nueva York a la Patagonia de Casablanca a Port-Etienneo en el frente de Lérida.
Dijiste que la tierranos enseña porque nos resisteque lo esencial se ocultaa los ojosy es tan misterioso el país de las lágrimas.
Cosas que se saben,en fin, en el cielo:que cada luz titilante encierra el milagrode una conciencia.
Pero mira:se ha dormido el corderoy nos crecen baobabs que no cortamos a tiempo.
El Nº8 de la Rue Peyratvio caer de lo alto aAntoine-Jean-Baptiste-Marie-Rogerde Saint-Exupèryexiliado de quién sabe qué minúsculo planeta.
Venido a escribir la odisea de un sombrero de copa(pero los sombreros no tienen mucho que ver en esta historia)y a declarar el secreto del zorroantes de dejarnos tan solos.
Ahora las estrellaste han domesticado.Los hombres poseen rifles y cazan.
Y hay una rosa que no está en el arquetipo platónico ni en la Teoría General de la Rosa.
Y hay ese navío o esa serpiente la muerte que todo enigma resuelve.
Por eso, aviador,dibújame un cordero.
Porque todos los hombres estamos en el Sahara: lejos de todo y cerca de nada.
Y China y Arizonano son muy distintas por la noche.
Y nuestra casa está tan lejosy es difícil el regreso.
.::Poética del vino                
    I Claro ejemplo de teofagia: los parroquianos en la taberna beben la sangre de un dios.
   II Un poeta persa se inclinasobre el espejo rojo del vino(también las estrellas reflejansu luz lejana sobre ese cristal). Parejamente fascinados,el vino y el hombre                               se contemplan.Llora el hombre sus penas de hombre y llora el vino sus penas de vino.
Al final, el hombre y el vinos beben mutuamente.
III Khayyam vierte dudas y lágrimas sobre su copa.No hay respuestas en el vino pero sí un cesar reparador de las preguntas.
IV Y abismándome en el vértigo de esa misma copa recuerdo a Wilde:                            “puedo resistirlo todo,                             menos la tentación”.
Será porque el vino,  como la belleza,es más elocuente que la razón.
 V Del agua de Baco-el más feliz de los olímpicos-esperamos que nos sumerja en la noche honda, en la mujer y en el olvido.

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